2025: Año de escaso o cero crecimiento económico  

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Antonio Valerio

Estamos a punto de terminar el año y con ello se habrán de cumplir los negros y catastróficos pronósticos de crecimiento económico para México en este 2025 que en el mejor de los casos y con un desbordado optimismo alcanzaría apenas el uno por ciento.

La meta se acercará si acaso, a la previsión del sector privado que fue hasta hace unos meses del 0.4 por ciento, lo que representará una disminución contundente con lo previsto por el gobierno federal que era del 2.3 por ciento, lo que resultó anticipadamente inalcanzable.

La cifra tendrá también un gran parecido a lo pronosticado por el Banco de México que la redujo entre el 0.6 por ciento y el 0.3 por ciento, una estimación basada en la desaceleración en la actividad económica observada en el tercer trimestre del año.

En cambio, como resulta lógico, el gobierno a través de la Secretaría de Hacienda estimó que el indicador crecería entre 2 por ciento y 3 por ciento en este 2025, algo contrastante y de los cual los sectores productivos desconfiaron incluso desde el planteamiento del proyecto de presupuesto del 2024.

Más allá de los fenómenos financieros externos, a los que se les suele echar la culpa o cargarles la responsabilidad, la economía nacional del país no creció este año, porque enfrentó desafíos que la limitado de manera notoria como la caída crónica de la inversión pública, que es fundamental para detonar la productividad, la infraestructura y los nuevos mercados.

También debido al déficit público, motivado porque el gobierno sigue gastando más de lo que le ingresa, lo que podría llegar a un punto en que las finanzas públicas ya no puedan resistir más, aunque eso sí, la inversión extranjera fluyó en contaste con la pública y privada que cayo significativamente.

Otro factor fue la informalidad que siguió ganando terreno mientras la economía formal tuvo episodios de desplome de la mano de la incertidumbre comercial, que afectó la inversión y el consumo, influenciados además por la escalada de precios que nadie ha podido contener.

En síntesis, el panorama económico para México en este 2025 fue primero incierto y después catastrófico, porque echo abajo todas las proyecciones, que el gobierno siempre trato de minimizar con expectativas optimistas y lanzamientos de programas como “El Plan México basado en 18 puntos con los que trató de fortalecer el mercado interno y enfrentar los retos globales, incluidas las tensiones comerciales con Estados Unidos, derivadas del nuevo gobierno de Donald Trump.

A todo ello habría que agregar la inestabilidad social en varios puntos del país, derivada de la presencia del narcotráfico y grupos criminales, que como nunca han golpeado todas las estructuras de gobierno.

Un ejemplo fue el asesinato del alcalde Uruapan, Michoacán Carlos Manzo, y recientemente, el estallido en ese mismo estado de un coche bomba, lo que es a todas luces un acto de terrorismo, como lo tiene bien presente y definido el gobierno de Estados Unidos y nadie del gobierno de México le refuta directamente lo contrario y él no se cansa de repetir cuando es cuestionado por reporteros en la Casa Blanca.  

Los Programas Sociales: Maquillaje de la Pobreza

En síntesis: En un país sin crecimiento económico, como el nuestro, muy difícilmente se podrán alcanzar estándares de bienestar ciudadano, como tampoco se podrá acabar con la pobreza, por muchos apoyos y programas sociales que se implementen y se distribuyan entre la población.

Son en esencia, votos cautivos y cuotas clientelares de carácter electoral, y aunque sirven porque alivian parcialmente la crisis económica de las familias, no atacan el problema de raíz, ni elevan el nivel de vida de las personas.  

El fin del Chavismo en Venezuela

La inminente caída de Nicolás Maduro en el gobierno de Venezuela es la crónica de un fin anunciado por el gobierno de Estados Unidos que solo estaba esperando las condiciones para atacar de fondo a los gobiernos dictatoriales de América Latina y en cuya lista se encuentran también Nicaragua, Cuba y Bolivia.

El fin de Maduro marcará el fin del hombre que tras la muerte de Hugo Chávez en el año 2013, le dio continuidad a un régimen dictatorial, que sumergió al país sudamericano en la peor de sus crisis, políticas, económicas y sociales, superando incluso al catastrófico gobierno de Carlos Andrés Pérez, quien fue destituido por el parlamento venezolano.

Chávez que había intentado derrocar a Carlos Andrés Pérez y fue llevado a prisión, obtuvo su libertad por mandato de Rafael Caldera y fue así como empezó a construir la carrera política que lo llevó al poder, dejando atrás la milicia y creando el movimiento “Quinta República”.

Chávez llegó a la presidencia de Venezuela en 1998, con un discurso convencional de combate a la pobreza y la corrupción de sus antecesores, lo que no llevó a cabo, pero sí logró una marcada división ciudadana y más adelante llevó a cabo reformas y cambios constitucionales, y aunque fue víctima de una intentona golpista cívico-militar logró mantenerse en el poder.

El “Comandante” como era conocido, de una u otra forma logró seguir en el cargo, mediante elecciones fraudulentas y referéndums hasta su muerte en el 2013, con lo que Nicolás Maduro que era en ese entonces ministro de Relaciones Exteriores se convirtió en su sucesor.

Pero Maduro, cumplió la vieja regla del alumno que supera al maestro, y en pocos años llevó a su país al colapso económico, político y social; y realizó fraudes electorales para mantenerse en el poder como en el 2024 cuando sin que se contara un solo voto, se proclamó ganador de las elecciones presidenciales y asumió nuevamente el gobierno.

Maduro Moros estableció una dictadura y ordenó actos de represión ciudadana y persecución política contra sus opositores como Edmundo González, su rival electoral y Corina Machado, galardonada recientemente con el Premio Nobel de la Paz 2025.

En medio de este panorama, el gobierno del presidente Donald Trump ha emprendido una cacería en su contra al acusarlo de corrupción, enriquecimiento ilícito y de liderar el Cártel de los Soles, una organización criminal que involucra a altos mandos militares y políticos venezolanos.

Le atribuye la creación de una estructura vinculada al tráfico de drogas, especialmente cocaína, de territorio venezolano hacia mercados internacionales y le imputa cargos de lavado de dinero y violaciones a los derechos humanos, además de asesinatos y actos de represión contra sus opositores.

La caída de Nicolas Maduro, es inminente y quizás ocurra antes de que termine el año ante la pregunta incisiva sobre Cuál sería el gobierno siguiente. En la lista están Cuba, Nicaragua, Bolivia y quizás Colombia.