En Navidad, la ley laboral en el piso

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Manuel Fuentes

Apenas el viernes pasado, antes de entrar a la sala de juntas, sin darme cuenta cayó al piso un ejemplar de la Ley Federal del Trabajo. Minutos después, al llegar a la reunión me esperaba una mujer de 26 años quien, con una voz casi audible y visiblemente consternada, me comentó que 10 días antes el padre de sus hijos había fallecido tras caer de un quinto piso mientras realizaba labores de albañilería en un edificio en construcción.

Me explicó que su concubino carecía de contrato de trabajo por escrito. De palabra, el representante de una empresa contratista, lo había “invitado” a trabajar. Así, sin papeles, sin seguridad social, ni prestaciones comenzó a laborar. Solo le entregaron un casco, y le dijeron que él se las arreglara como pudiera. No le dieron arneses, ni advertencias sobre los riesgos a los que se enfrentaría.

¿Por qué aceptó un trabajo así, le pregunté a mi entrevistada? Con lágrimas en su rostro contestó: “Mi compañero de vida hacía chambitas por todos lados. Tenemos cinco hijos y él aceptaba todo el trabajo que se le ofrecía por la necesidad que teníamos”.

Guardé silencio por unos segundos tratando de que no mirara mi consternación, porque yo debía ser reflejo de esperanza, y no lo contrario. Pero, para ser sincero, no podía dejar de pensar en que la tragedia no fue un accidente, si no una consecuencia, porque cuando la ley se ignora y la necesidad obliga, el riesgo se convierte en sentencia.

¿Cómo le pagaban a su compañero? Ella me respondió: le entregaban el dinero en mano, en efectivo, sin recibos. Continúo diciendo que lo hacían firmar un documento, pero nunca le entregaban copia. La joven madre me comentó que representantes de la empresa, sin identificarse, se le habían acercado para ofrecerle 100 mil pesos a condición de que retirara la denuncia penal, la que por cierto está registrada con el delito de: “homicidio culposo por otras causas”.

Mientras la escuchaba me preguntaba si la justicia penal sería capaz de sancionar severamente a quienes contratan de esta manera, evadiendo todo tipo de legislación. 

¿Qué pasará con las indemnizaciones o con las pensiones de viudez y de orfandad a las que tienen que responder? ¿Seguirá esa constructora operando con total impunidad, como si nada hubiera ocurrido? 

¿Cuántas veces han obtenido el silencio de las familias vulnerables, más preocupadas por sobrevivir al duelo que por enfrentar un proceso legal?

Por desgracia, este caso es real. Me abstengo de dar datos precisos por encontrarse en trámite acciones legales a las que se deben guardar discreción. Sin embargo, los hechos son de evidente interés público, debido a su gravedad, y a que, lamentablemente ocurren con frecuencia.

Lo que no saben las víctimas que se enfrentan a esta clase de situaciones es que, acudir por estos tiempos, sea navidad o no, a las instancias de justicia laboral o penal es toda una pesadilla. Los pocos tribunales laborales que tenemos están colapsados, con escaso personal. No se vislumbra esperanza a corto plazo para que las autoridades hacendarias y los órganos legislativos otorguen presupuesto necesario con el objeto de responder a este tipo de casos.

Ante la solicitud de intervención de la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo de la Ciudad de México. De inmediato recibieron a la viuda de cinco hijos huérfanos para revisar su caso, pero no dejaré mi acompañamiento ante las instancias de conciliación, jurisdiccionales y penales.

Este caso no es solo el de una viuda y cinco hijos huérfanos; es el reflejo de un sistema que permite que la necesidad pese más que la vida. Debe tomarse como una advertencia de lo que ocurre cuando la impunidad se normaliza, pues nuestro silencio ante estas prácticas también nos hace responsables de que se repitan.

Sistema de quejas de la STPS

El Sistema de Quejas y Accidentes Laborales (SIQAL) es la plataforma digital implementada por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) para denunciar de manera anónima violaciones a los derechos laborales, de salud y seguridadfalta de capacitación reportar accidentes de trabajo, que inició sus funciones en septiembre de este año.

En el mes de noviembre de 2025 el SIQAL acumuló 12 mil 884 denuncias, superando el margen de 8 mil quejas recibidas durante los últimos 3 años por todos los canales tradicionales de recepción. Las preguntas obligadas son: ¿Cuántas de ellas son atendidas? ¿Se les da un seguimiento puntual? ¿Se imponen sanciones a los empleadores incumplidos?

Al final de la entrevista con la viuda

Después de atender el caso de la señora madre de cinco hijos, regresé a mi escritorio y busqué mi Ley Federal del Trabajo y fue cuando la encontré en el piso. La levanté con cuidado mientras meditaba que así la tienen muchos patrones quienes la incumplen para pisotearla, y algunas autoridades que omiten sus obligaciones de tener tribunales y dependencias que impartan justicia con prontitud.