Resquicios para la derecha

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Víctor M. Quintana S.

Sucedió en Chihuahua, pero la lección puede servir al país entero: El pasado 15 de diciembre se votó en el Congreso del estado el paquete económico enviado por la gobernadora María Eugenia Campos. Generó un amplio rechazo por varias razones: de un presupuesto total de 117 mil 29 millones de pesos, van al pago de la deuda pública 10 mil 71 millones, casi cuatro veces lo asignado a obra pública: 2 mil 755 millones, que representa sólo 2 pesos 65 centavos de cada 100 pesos que gaste el gobierno. Altísimo gasto corriente, mínima inversión, escasos y muy cuestionables programas sociales. 

No sólo eso, se incluye un nuevo endeudamiento por 3 mil millones de pesos y un refinanciamiento de cuatro deudas por 15 mil millones más que tendrán cautivos a las y los contribuyentes chihuahuenses hasta el año 2050. Además, se incrementa el impuesto sobre nóminas 33 por ciento y el impuesto universitario 50 por ciento, así como los costos de replaqueo, revalidación vehicular y los servicios que ofrece el DIF estatal.

Para ser aprobado este paquete económico, requería de la mayoría calificada de los 33 integrantes del Congreso. El grupo parlamentario de Morena, compuesto por 12 diputadas y diputados decidió rechazarlo en lo general y cuestionó siempre el endeudamiento, el incremento de los impuestos, aprovechamientos y servicios, y la falta de austeridad y transparencia en el manejo de los recursos públicos. 

Con el voto en contra de Morena y el de una diputada del PT se lograba bloquear todo el paquete económico del gobierno del estado al no alcanzar la mayoría calificada (las dos terceras partes de las y los legisladores). Pero, a la hora de la hora, dos diputadas de Morena y una del PT se ausentaron de la sala de sesiones, lo que bajó el quorum y con ello el número de votos para lograr la mayoría calificada y así, el paquete económico de la gobernadora se aprobó gracias a los votos a favor de PAN, PRI, MC, PT Y PVEM. 

Una y otra diputada de Morena alegaron que tuvieron que “salir al baño” al momento de la votación, a pesar de que se enteraron y fueron advertidas de la importancia de ésta. La picaresca periodística ahora habla de la operación por cooptar a las diputadas ausentes como el “bañogate”. 

El grupo parlamentario de Morena de inmediato se deslindó de las dos diputadas ausentes del quorum, criticando públicamente su postura. Una de ellas respondió presentando una queja contra el coordinador de la fracción “por violencia política de género”. 

Estos hechos no deben verse sólo como un episodio pasajero o algo de dimensión meramente local. Encienden focos de alerta sobre los resquicios por donde se está colando la derecha a los grupos parlamentarios de Morena y de la 4T en diversas partes del país para ir debilitando su proyecto: Primero: La facilidad con la que personas ajenas a la ideología o al proyecto de la 4T sean aceptadas como candidatas o candidatos sólo porque “son muy conocidas o tienen posibilidades de ganar”, sin haber comprobado suficientemente su lealtad y honestidad. 

Segundo: La impunidad que disfrutan las personas que ostentan un encargo público por este partido, a pesar de que voten apoyando los gobiernos y decisiones que van en contra del pueblo y tengan conductas en contra de los principios de la 4T, tales como el derroche y la ostentación o “relaciones peligrosas” con personajes o grupos que han incurrido en conductas ilegales. 

Tercero: Las alianzas a toda costa con partidos como PT y PVEM. En Chihuahua, el sentido de las votaciones del PT siempre ha sido favorable al gobierno en turno, sea del PRI o del PAN, ahora no es la excepción. Lo mismo ha sucedido y sigue sucediendo con el PVEM. Pareciera que la estrategia de estos partidos fuera: “alíate con la 4T a nivel federal y haz lo que te pegue la gana a nivel local”. 

Se cuadran ante la Presidenta a nivel nacional, pero a nivel local los intereses mezquinos y el nepotismo de los caudillos se imponen por sobre todo. 

Cuarto: Aunque en el caso de Chihuahua no resultó tan evidente, las alianzas con sindicatos y centrales de trabajadores antidemocráticas, como el SNTE, también tienen sus “asegunes”. En primer lugar, porque las bases ven muy mal que sus líderes, muy cuestionados, se vistan con ropajes de democracia, austeridad y transparencia, aunque sigan sus prácticas corruptas de imposición y acarreo. En segundo lugar, porque varias centrales nacionales siguen haciendo amarres con gobiernos locales de derecha a espaldas de sus bases. Como alguien dijo: “si no quieres que te lleven a bailar el zapateado, mejor no te juntes con los charros”. 

Si se pretende que la Cuarta Transformación de la vida pública del país sea completa, tiene que llevarse a cabo en todas las entidades federativas y en todos los aspectos de la esfera pública. Habrá que tener cuidado con agujeros de gusano como los que describimos más arriba. Pueden colapsar el dique contra el neoliberalismo y contra la extrema derecha, que se viene tratando de construir desde hace siete años.