La UAS: Los Jubilados

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Jose Luis Lopez Duarte

No lo querian creer…pero

En la vida cotidiana, todos nos enfrentamos a paradojas que desafían nuestro sentido común, y claramente la situación actual de los jubilados de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) es un claro ejemplo de ello. A medida que se implementa la reingeniería integral de la UAS, aprobada por los sindicatos y el consejo universitario, surge una controversia significativa: algunos jubilados muestran resistencia ante la posibilidad de que sus aportes contribuyan al gasto de la jubilación dinámica que disfrutan. Este panorama se complica aún más debido a la reciente decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que establece la eliminación de la doble jubilación tanto para los trabajadores del IMSS como para aquellos bajo el sistema de pensiones del ISSSTE.

La nueva realidad puede parecer desconcertante a primera vista. Muchos jubilados de la UAS han estado disfrutando de sus pensiones durante más de 45 años, acumulando beneficios que, en teoría, les deberían proporcionar una estabilidad económica en su retiro. Sin embargo, bajo el nuevo marco legal, este tipo de acumulación de beneficios ya no es sostenible. Los jubilados universitarios ahora se encuentran en una encrucijada: pueden agradecer a las autoridades universitarias por haber encabezado la lucha por una reforma que podría salvar su situación, o bien cuestionar la necesidad de un cambio que saca a la luz la injusticia inherente a la doble jubilación.

Históricamente, la Suprema Corte había abordado este tema con cierta ambigüedad desde 2011. En aquella ocasión, se falló en contra de la acumulación de pensiones en el contexto del sindicato del IMSS, sentenciando que era injusto recibir dos remuneraciones por el mismo concepto. Esta decisión sentó las bases para el alegato que todavía nos ocupa, marcando un giro radical que impacta a miles de jubilados que hasta ahora podían disfrutar de ambas pensiones. La corte dejó claro que el régimen de jubilación ya cubre el riesgo de vejez y que permitir pagos adicionales por el mismo motivo sería un acto de doble beneficio.

Al analizar esta problemática desde un enfoque crítico y analítico, es fundamental considerar cómo la decisión de la corte encarna una búsqueda de equidad y justicia social. La no duplicidad en las pensiones responde a principios jurídicos que buscan evitar el abuso de los beneficios del sistema de seguridad social, protegiendo así la sostenibilidad del mismo. Es innegable que el Estado tiene la obligación de garantizar la seguridad social, pero esta obligación no puede traducirse en beneficios excesivos para unos pocos mientras se desatienden a otros.

La reingeniería integral de la UAS se configura, por lo tanto, como una respuesta necesaria a esta nueva realidad legal. Si bien inicialmente puede provocar frustración entre algunos jubilados, es crucial entender que la lucha por mantener la doble jubilación no se sostiene en principios justos o equitativos. La promoción de un sistema más transparente y equilibrado es esencial para la salud económica y social de la comunidad universitaria.

Es un momento para la reflexión sobre lo que constituye la verdadera justicia en el sistema de pensiones. La eliminación de la doble jubilación no debe ser vista únicamente como una pérdida, sino como una oportunidad para reestructurar la forma en que los beneficios se distribuyen, permitiendo una mayor equidad para todos los jubilados, no solo para aquellos que han tenido acceso a un sistema privilegiado durante años.

En conclusión, la situación actual invita a los jubilados de la UAS a repensar sus posturas en torno a la doble jubilación, reconociendo que la lucha por una reforma justa puede, en última instancia, beneficiar a toda la comunidad. Agradezcamos la labor del rector Jesús Madueña, los líderes sindicales y el consejo universitario, quienes han trabajado en pro de un sistema que busca equilibrar las necesidades de todos, y abracemos esta reingeniería como un paso hacia un futuro más equitativo.

En la raya.