Montserrat Maldonado
En México, no existe la infraestructura necesaria para brindar la educación inicial —la que se imparte a los menores de tres años—, reconoció Lorena Villavicencio, titular de la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes.
“Tenemos aproximadamente una cobertura de 6.5 por ciento y el resto, 93 por ciento no ha ejercido su derecho a laeducación inicialpor razones distintas, una es la resistencia cultural y otra es también, y hay que decirlo, no hemos construido la infraestructura suficiente”, mencionó.
La educación inicial es el primer nivel de la educación básica. En esta etapa, los niños y niñas desarrollan habilidades y capacidades de comunicación, creatividad, pensamiento y psicomotricidad en ambientes seguros, bajo un enfoque de cuidado.
Con base en los datos oficiales del ciclo escolar 2024–2025 del Sistema de Estadísticas Continuas de Educación, se contabilizaron 229 mil 843 niñas y niños en educación inicial, distribuidos en cinco mil 16 centros en todo el país. Según las cifras más actualizadas del Inegi, en 2020 había 5.7 millones de menores de tres años en el país.
Las tres entidades federativas con mayor número de alumnas y alumnos inscritos en educación inicial son: Jalisco, Michoacán y Ciudad de México; mientras que los estados con menor matrícula son Colima, Tlaxcala y Baja California Sur.
Además, de acuerdo con Lorena Villavicencio, la educación inicial enfrenta el reto de ser un derecho reciente.
“Laeducación inicial se convirtió en una obligación constitucional a partir de 2019; el problema es que no hemos garantizado plenamente este derecho, porque no tiene mucho de ser reconocido y conlleva un cambio cultural; anteriormente se subestimaba la importancia de que los niños asistieran a este tipo de educación e incluso hubo resistencias de los padres y madres a que sus hijos estuvieran en este tipo de centros”, comentó.
La titular del SIPINNA destacó que la cobertura de una mayor educación inicial en el país, debe ir de la mano con el Sistema Nacional de Cuidados.
“¿Por qué van juntos?, porque los cuidados también se tienen que prestar a partir de esta primera etapa de la vida. Y es mejor que junto con los cuidados aprovechemos la infraestructura para que ahí mismo inicie todo el proceso de educación inicial”, señaló.
Para Villavicencio Ayala, otro de los retos a los que se enfrentan es que la oferta de educación inicial se encuentra fragmentada.
“Tenemos varias instituciones que están asumiendo esta responsabilidad, la SEP, las guarderías del IMSS y del ISSSTE, y lo que nosotros desde SIPINNA tenemos que hacer es articular con todas estas instituciones que están fragmentadas, establecer una estrategia única y de esta manera tener mejores condiciones para atender a la población y garantizar el ejercicio del derecho a la educación inicial, es decir, lograr emprender una sola acción y de esta manera conseguir una mayor cobertura de educación inicial porque sí tenemos una infraestructura existente, que son las guarderías, ahí hay una cobertura pero donde tenemos el gran desafío es para la población que no es derechohabiente de estas instituciones de seguridad social”, declaró.
Por su parte, Teresa Gutiérrez, directora de monitoreo de indicadores en la organización Mexicanos Primero, resaltó que actualmente, en el país no se cuenta con suficientes espacios y oferta de las autoridades para que la población lleve a los niños a recibir educación inicial.
“En este nivel educativo tenemos una mayor presencia del sector privado. Prácticamente 60 por ciento de las escuelas de educación inicial pertenecen al sector privado. Para este nivel estamos hablando de guarderías, residencias infantiles, centros de educación temprana que requieren un pago por parte de las madres y los padres de familia que quieren incorporar a sus hijos. Mientras que del otro lado tenemos una muy baja oferta del sector público con apenas un 43.5 por ciento de escuelas de educación inicial que se sostienen con recursos públicos. Esto quiere decir que no hay una oferta adecuada en nuestro país”, sentenció.
Ante dichas cifras, Gutiérrez afirmó que el Estado mexicano no ha sido capaz de garantizar mayores opciones de educación inicial que no tenga un costo para las madres y los padres de familia.
“Es importante que el Estado no solo busque garantizar este nivel educativo solamente a través de la emisión de una política sino a través de la creación de más espacios”, dijo.
Para Gutiérrez, la urgencia de acceder a este tipo de educación es evidente.
“Las niñas y los niños que no se incorporan en este periodo de educación antes del preescolar, pueden llegar a desarrollar menos habilidades sociales, tener menos tolerancia a la frustración, presentar menos capacidades de atención, y si bien no son cosas que no se puedan remediar ya al incorporarse al preescolar, se desarrollan de una manera mucho más fácil en la educación inicial ya que en estas edades tan tempranas, el cerebro de las infancias puede moldearse de una mejor manera y así se van adaptando a la convivencia social y al aprendizaje”, concluyó.
