Arturo Rojas
Durante la presentación del estudio “Ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo (2025)” se informó que 17 de las 50 ciudades incluidas en la lista son mexicanas, lo que mantiene a México como el país con mayor número de urbes violentas a nivel global, pese a que solo dos ciudades mexicanas aparecen este año dentro del top 10, algo que no ocurría desde 2013.
Durante la presentación se planteó la hipótesis de una posible manipulación o subregistro de las cifras de homicidio en México, particularmente en 2024 y 2025, con el objetivo de sostener una narrativa oficial de disminución de la violencia.
Los especialistas advirtieron que, de confirmarse estas inconsistencias, las tasas reales de homicidio en ciudades mexicanas serían considerablemente más altas que las reflejadas en el ranking. A ello se sumó el problema de las personas desaparecidas no localizadas, muchas de las cuales podrían corresponder a víctimas de homicidio que no se integran a las cifras oficiales. De incorporarse estos casos, el número total de personas asesinadas en 2024 podría superar ampliamente las cifras reportadas.
“Entre las evidencias de este esfuerzo de falsificación de cifras destaca el caso del Estado de México. En 2024 la fiscalía general del estado reportó al Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) 2,334 víctimas de homicidio doloso, que son un 41.26% menos que las que registró el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), que fueron 3,297”, se denunció.
Algunas de las ciudades mexicanas que aparecieron en el ranking fueron: Culiacán (6º), Ciudad Obregón (9º), Manzanillo (11º), Zamora (12º), Colima (13º), Acapulco (14º), Irapuato (16º), Ciudad Juárez (17º), Tijuana (18º), Celaya (20º), Cuernavaca (23º), Uruapan (27º) y Chilpancingo (37º); mientras que Benito Juárez, Cancún, Morelia, Tapachula y Zacatecas salieron del ranking.
José Antonio Ortega, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia, aseguró, para El Economista, que la principal causa de la persistencia de la violencia en México es la impunidad, y advirtió que mientras el homicidio doloso no se investigue, judicialice y castigue de manera efectiva, los incentivos para seguir matando se mantendrán.
El especialista subrayó que no basta con operativos extraordinarios o despliegues militares, como los implementados en entidades como Michoacán, Sonora o Sinaloa, sino que se requiere una estrategia integral basada en la investigación criminal con inteligencia.
