Laura Moreno Borbolla
Desde el año pasado y hasta la fecha varios países del orbe tenían un certificado emitido por la Organización Mundial de la Salud, con sede en Ginebra, Suiza y que depende de la Organización de las Naciones Unidas como países libres de varias enfermedades contagiosas como el sarampión, polio y tuberculosis. La constante para tal efecto es tener básicamente dos cosas; en primer lugar, el número suficiente de vacunas para la población en los rangos de edad en los que se debe suministrar y en segundo lugar un programa permanente de vacunación.
México tuvo a mal desdeñar la importancia del suministro de vacunas y dejó de producirlas y comprarlas al igual que los medicamentos. Desde 2019 la empresa estatal mexicana “Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México, S.A. de C.V.” conocida como Birmex, fue fundada en 1999, con la encomienda de la producción, importación, comercialización y distribución de vacunas, sueros antialacrán/antiviperino y medicamentos.
El problema es mayúsculo y más debido a que estamos a meses de ser sede del mundial de fútbol en el verano de 2026, el brote más grande es de sarampión con más de ocho mil casos. Es por ello que se ha hecho una campaña de vacunación a nivel nacional. Por muchos años entre los 70’s y 90’s México tuvo campañas históricas de vacunación, el modelo era premiado y copiado; sin embargo, dejó de dársele la importancia como política pública de salud en términos del artículo 1 y 4 de la Constitución en donde se establece la Salud como Derecho Humano y la máxima protección respectivamente e insertos en el corolario internacional.
De forma y fondo, la seguridad, educación y salud son de las acciones y políticas públicas irrenunciables del Estado. Ya nos ocurrió con la pandemia y la “vacuna patria”, que seguro de salir ya no sirve pues los virus han mutado. En cuanto al tema del polio, tuberculosis, rubéola y escarlatina ya habían sido “erradicadas”, la diferencia es aplicar la vacuna a tiempo y dejar de lado la “política antivacunas”. La ciencia ha demostrado que la mortalidad es más proclive en las personas que no han sido vacunadas.
Nota al pie de página: hacer de la protesta un divertimiento es algo tan complejo que solo un latino lo ha logrado de manera histórica, el domingo pasado en el súper tazón número 60 Bad Bunny ofreció un gran espectáculo que será recordado por la actuación de Benito Antonio Martínez Ocasio (Bad Bunny) que, junto con Lady Gaga, Ricky Marti y algunos otros personajes hicieron del medio tiempo algo muy especial.
