Transformación caníbal

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Jorge Triana

El obradorismo enfrenta a sus propios fantasmas. El movimiento que prometió una revolución moral terminó convertido en un sangriento campo de batalla entre sus élites. Se acusan de pactar con criminales, de vender justicia, de financiar campañas con dinero sucio y de traicionarse entre sí.

El obradorismo enfrenta a sus propios fantasmas. El movimiento que prometió una revolución moral terminó convertido en un sangriento campo de batalla entre sus élites. Se acusan de pactar con criminales, de vender justicia, de financiar campañas con dinero sucio y de traicionarse entre sí.

Además, las acusaciones contra Jesús Ramírez incluyen un fraude multimillonario relacionado con indemnizaciones a trabajadores de la extinta Luz y Fuerza del Centro. Según el autor del libro, esos recursos habrían sido utilizados como herramienta de operación política en favor de la entonces precandidata y hoy jefa de gobierno, Clara Brugada.

El libro de Scherer es también una respuesta directa a otro texto, ‘Traición en Palacio’, escrito en 2022 por Hernán Gómez por encargo de otra facción del obradorismo cercana al ex fiscal Gertz Manero. En el texto se acusa a Scherer de haber operado una red de despachos que extorsionaba a empresarios con problemas legales, ofreciéndoles protección política, jueces favorables y soluciones exprés a cambio de pagos millonarios, en colusión con el entonces presidente de la Suprema Corte, Arturo Saldívar, y el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto.

Se trata de una guerra de acusaciones donde ambos bandos exhiben la podredumbre moral y ambición enfermiza incrustadas en el corazón del poder. Unos hablan de financiamiento ilícito y crimen organizado. Otros de venta de justicia y extorsión desde la estructura presidencial. No es disputa ideológica, es una lucha por la narrativa y por el control político en la etapa posterior al liderazgo absoluto de López Obrador.

En días recientes se exhibió otra honda fractura, ahora en la Secretaría de Educación Pública. Marx Arriaga, protegido político de la esposa del ex presidente y responsable de los contenidos educativos del sexenio pasado, fue destituido en medio de un escandaloso operativo interno que incluyó la intervención de personal de seguridad, episodio que él mismo se encargó de difundir ampliamente en medios y redes.

Arriaga presenta su remoción como un conflicto ideológico por los contenidos y la orientación pedagógica de los libros de texto. Sin embargo, más allá del discurso doctrinario, se ha señalado que la verdadera razón de su salida fueron prácticas internas irregulares. Dentro de la dependencia se habla de cuotas exigidas al personal bajo su mando para financiar viajes y actividades desde donde confrontaba políticamente al secretario, Mario Delgado. Su pleito sería, una vez más, un asunto de dinero y control.

El fenómeno no es aislado. En los estados la tensión se multiplica rumbo a 2027. En Campeche, Layda Sansores persigue a legisladores de su propio partido por decisiones presupuestales y control político. En Chihuahua, la disputa por la candidatura a gobernador enfrenta a Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar, quien acusa la intervención de Adán Augusto López en el proceso. En Michoacán hay confrontación abierta entre el gobernador y el senador Raúl Morón, con señalamientos que involucran el asesinato de Carlos Manzo. En Tabasco persiste la fractura entre Javier May y Adán Augusto López, señalado por sus vínculos con La Barredora. También hay conflictos en Baja California, Tlaxcala, Nayarit, Sinaloa y Nuevo León.

A esto se suman los choques con los partidos aliados. El PT y el PVEM mantienen tensiones con la dirigencia nacional de Morena por la reforma electoral impulsada por Claudia Sheinbaum. En San Luis Potosí el Verde impulsa su propia agenda con la candidatura de la esposa del gobernador. En Oaxaca el conflicto con el PT es abierto, incluso con intentos de revocación contra el gobernador Salomón Jara. La alianza que parecía monolítica muestra fisuras también en Zacatecas, Coahuila, Tamaulipas, Veracruz, Quintana Roo y Chiapas.

El mapa completo revela un patrón. Disputas por candidaturas, acusaciones de financiamiento irregular, pleitos por control político, señalamientos de corrupción y vínculos criminales. Sin un liderazgo que concentre disciplina, las ambiciones chocan sin filtro.

El movimiento que juró no mentir, no robar y no traicionar terminó atrapado en sus propias acusaciones de mentira, robo y traición. Se prometieron distintos y hoy se exhiben peores. Cuando un proyecto que se proclamó moralmente superior empieza a sacar lo peor de sí mismo, lo que queda no es esperanza ni cambio: es la versión más cruda de sus propios instintos desatados. Es una transformación caníbal.