Guasave, Sin.- La mañana de este jueves 19 de febrero del 2026, las instalaciones del Instituto Politécnico Nacional, a través de su unidad CIIDIR-IPN Sinaloa, en Guasave amanecieron tomadas por estudiantes inconformes ante la falta de servicios básicos para la actividad académica y científica.
Los jóvenes denunciaron que llevan más de tres meses sin internet y que, además, han enfrentado constantes amenazas de suspensión de energía eléctrica por adeudos que, aseguran, no les han sido explicados. La situación, dijeron, afecta directamente su desempeño en proyectos de investigación y actividades de laboratorio.
¿Cómo realizaron el paro de labores este jueves en CIIDIR-IPN Sinaloa?
En el sitio, los accesos se encontraban bloqueados desde las 08:00 horas, mientras los estudiantes colocaron cartulinas y lonas, además de impedir el ingreso al plantel. En un recorrido por el área, se constató el ambiente de preocupación y molestia entre la comunidad estudiantil.
Primero que nada, tenemos ya tres meses sin nada de internet. Hace un mes estuvimos con la incertidumbre de si nos iban a cortar la energía también. Esto viene desde Ciudad de México y no tenemos transparencia; pedimos respuestas y no nos las dan”, expresó uno de los jóvenes participantes del movimiento.

¿Desde dónde viene el problema de falta de recursos para el pago de servicios?
Los manifestantes sostienen que el problema no es únicamente operativo, sino estructural, pues denuncian que no existe claridad sobre el manejo del presupuesto asignado a la investigación científica dentro del instituto.
Señalan que, pese a ser uno de los centros estratégicos para el desarrollo de proyectos orientados al sector agrícola y agropecuario del país, sus condiciones se han deteriorado al grado de poner en riesgo la continuidad de actividades académicas indispensables para la formación de nuevos especialistas.
¿Qué exigen los investigadores?
Entre las consignas visibles se leía: “¿Qué está pasando con el presupuesto para la ciencia?”. Los estudiantes afirmaron que esta protesta es el resultado de meses de solicitudes ignoradas y falta de respuestas de las autoridades.
Además, advirtieron que las instalaciones permanecerán tomadas hasta que exista un diálogo formal y se presenten pruebas claras sobre el uso y destino de los recursos.
Por ahora, la incertidumbre persiste dentro del plantel, mientras la comunidad científica joven del norte de Sinaloa exige un trato digno y acorde a la importancia de su labor en el desarrollo científico del país.







