Gustavo Leal F.*
¿Con qué modelo o punto de referencia se pagan las pensiones hoy en México? Desde las reformas neoliberales Zedillo-IMSS-97 y Calderón-Beltrones-Issste-2007 el grueso de las aportaciones obrero-patronales y del Estado se ubican en las cuentas individuales de los trabajadores.
Eso mismo ocurre con el tibio ajuste o parche aplicado por la administración AMLO a las pensiones de los trabajadores del apartado A, cubiertos por el IMSS (diciembre-2020), donde el incremento en la aportación patronal se ubica en ellas. Y también con el inestable y pobremente diseñado parche Fondo de Pensiones para el Bienestar (mayo-2024) que beneficia a muy pocos con muy poco, “complementando” (con recursos de cuentas inactivas de los trabajadores) los muy bajos saldos acumulados con el ahorro en sus cuentas individuales.
En el corazón del modelo neoliberal vigente e intacto palpita como diamante el sistema de cuentas individuales sin que, hasta ahora, se exploren alternativas para darle otro uso a los cuantiosos recursos ahí ahorrados.
Las reformas neoliberales y los parches de la administración AMLO privilegian la opción de fortalecer esas cuentas individuales sin robustecer, como otra alternativa, la ubicación de las aportaciones (salario base de cotización, SBC) en un fondo común y solidario donde la mayor parte de la pensión porta un beneficio definido.
Desde hace años, previos al neoliberalismo, luego con él y ahora con las administraciones AMLO-Sheinbaum, todas las autoridades hacendarias de cada momento establecieron un SBC o sueldo muy precario sin integrar otras prestaciones. Ello con claros motivos de ahorro para el Estado (en el apartado B) y para los patrones (en el apartado A), impactando el nivel de las pensiones.
Si de lo que se trata es de elevar la aguja del nivel de las pensiones, al discutir sobre el modelo que hoy las paga, es claro que al buscar un futuro modelo realmente mixto o efectivamente solidario implicaría otorgar la primera prioridad al fortalecimiento del SBC y a un fondo común empleando eventualmente de manera complementaria el ahorro individual obligatorio en cuentas individuales (Afore).
Discutir sobre el modelo actual implica entonces alterar el orden vigente de prioridades, revertiendo la prioridad individual por la cual se ha optado hasta ahora y fortalecer el fondo común reforzándolo con los ahorros acumulados de las cuentas individuales obligatorias. Es decir: hacer lo contrario de lo que se ha venido haciendo en México con las reformas pensionarias neoliberales del salinismo en adelante: poner por delante lo común y complementarlo con el ahorro individual.
La discusión sobre el modelo actual es crucial para mejorar efectivamente las pensiones y es previa a cualquier debate sobre el tipo de intermediación en el pago de pensiones, como las de las Afore y las aseguradoras de rentas vitalicias respecto a la que podría representar la presencia de una intermediación pública, vía una entidad estatal, ello porque el modelo establece antes el punto de referencia público-solidario, privado-individual o mixto con que se las pagará.
Al debatir el modelo de pensiones actual en México lo que se pone sobre la mesa es algo fundamental: la posibilidad de corregir la opción neoliberal que se ha tomado –y aún no ha sido enmendada– de ubicar las aportaciones en el espacio privado y no en el público.
Si de mejorar el nivel de las pensiones se trata, resulta indispensable alterar este orden de prioridades y fortalecer lo público complementando con una parte del ahorro acumulado en cuentas individuales obligatorias. Esta nueva combinación virtuosa rompería con el círculo cerrado de un modelo que ha probado ser incapaz de pagar pensiones dignas y que sólo se sostiene subsidiado con la inyección regular de crecientes recursos fiscales que provienen de los bolsillos de todos los mexicanos.
El debate sobre el nivel de las pensiones reclama pues un modelo de pago que tiene como su eje mejores trabajos, mejores salarios y por tanto mejores pensiones. No sólo ahorro individual, no sólo cuentas individuales, aunque ellas pudieran emplearse ciertamente como una referencia nocional y no como el corazón del sistema neoliberal.
Con esta demanda central, la CNTE abrió con resonancia nacional durante el año 2025 esa discusión indispensable sobre el modelo empleado hoy para pagar pensiones postulando la urgencia de superar el horizonte neoliberal que lo caracteriza desde 1997.
Convocando directamente a la presidenta Sheinbaum a explorar alternativas, en el cuerpo central de la seguridad social que propone la CNTE están los jóvenes y sus pensiones dignas. Toda la técnica y norma jurídica al servicio de este rediseño ubica como su eje a los trabajadores con derecho a pensiones que garanticen ingresos decorosos en el retiro.
Por eso, hay que discutir ya ese modelo, rediseñarlo y discutir luego también la intermediación privada de las Afore y rentas vitalicias.
*UAM-X
