“MINGO” VÁZQUEZ: NON GRATO EN MORENA

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Álvaro Aragón Ayala

Porque no tiene principios y representa, no una causa, sino a una corriente corrupta mantenida por el privilegio, José Domingo “Mingo” Vázquez, personaje de la política chicharronera del municipio de Ahome, poseedor de un historial sindical y político con una biografía de ventajas, es repudiado y es considerado non grato por el Comité Ejecutivo Nacional del partido Movimiento de Regeneración Nacional.

Sí, así es: lo detestan. Y es una reacción lógica. “Mingo” Vázquez, montado ahora en la dirigencia municipal del Partido Verde Ecologista de México, capulinamente proyecta que Morena le otorgue el aval para buscar una vez más, por la vía de una alianza, la alcaldía de Ahome, y disputarles esa posición a los partidos que en contiendas anteriores le dieron su apoyo político-electoral.


Vayamos a la historia: una investigación periodística reveló que al menos 16 familiares de Mingo Vázquez aparecen en la nómina o reciben pensión de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Hijos, hermanos, sobrinos y parientes políticos que ingresaron o permanecen vinculados a la empresa eléctrica donde el hoy aspirante político construyó su poder sindical.

“Mingo” Vázquez, por tanto, es el retrato de un modelo corporativo priista-sindical que durante décadas convirtió a las empresas públicas en patrimonio familiar de los dirigentes “charros” y vaquetones. En este caso, de una camada de parientes locales que se enquistó para parasitar en las entrañas de la CFE y saquear a la paraestatal.

El propio “Mingo” Vázquez recibe una jubilación superior a los 360 mil pesos mensuales, una de las llamadas pensiones doradas heredadas de contratos colectivos firmados en los años del viejo régimen del PRI. Esa prestación -que más bien huela a atraco-, pega en la “línea de flotación” del proyecto del ex líder sindical sectorial de la CFE.

Ya que mientras en México se discute la eliminación de privilegios y la revisión de pensiones exorbitantes en el sector público -bandera central del proyecto que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum-, el nombre de Mingo Vázquez emerge justamente como símbolo de ese viejo esquema de beneficios extraordinarios.

Pero si el tema de las pensiones exhibe privilegios, su trayectoria partidista también revela otra constante: la ausencia de definición ideológica. “Mingo” Vázquez, cuya carrera sindical nació bajo las siglas del PRI, ha transitado camaleónicamente por distintas siglas partidistas aprovechando la coyuntura electoral.

Va: primero buscó la alcaldía de Ahome bajo las banderas del Partido del Trabajo. Perdió. Después apareció como aspirante del bloque opositor integrado por Partido Acción Nacional, Partido Revolucionario Institucional, Partido de la Revolución Democrática y Partido Sinaloense. Y volvió a perder. Y luego recaló al PVEM.

Esa ruta partidista no revela ninguna firmeza ni evolución doctrinaria, sino el perfil de una persona sin principios y en ese contexto dentro de los círculos políticos de Morena, no aparece como aliado natural, sino como un lastre político que choca con las tesis de Morena que construye su narrativa en tres pilares: combate a privilegios, austeridad republicana y ruptura con el viejo sindicalismo corporativo
Efectivamente, el historial del nuevo aspirante del PVEM representa exactamente lo contrario: recibe una pensión dorada, extraordinaria, mantiene vigente a una red familiar en una empresa pública y su carrera política es coyuntural toda vez que cambia de camiseta según el calendario electoral.

La trayectoria de “Mingo” Vázquez genera, entonces, desconfianza y repudio en el CEN de Morena: ¿Puede alguien que simboliza las pensiones doradas del viejo sistema debe representar un proyecto político que dice combatir esos privilegios? ¿Puede un político sin definición ideológica clara encarnar las causas de Morena?

No. Claro que no. Por el contrario. Para Morena, “Mingo” Vázquez no es un recordatorio incómodo de todo aquello que el partido de Claudia Sheinbaum y la propia presidenta de la República prometió terminar. Es entonces prácticamente imposible que con estos antecedentes, en una alianza con el PVEM, afiance la candidatura municipal a favor de “Mingo”.

Conclusión: el dirigente del PVEM en Ahome no tiene entonces principios: tiene conveniencias. No es un político nato, puro; es un cazador de posiciones. No tiene proyecto; tiene ambición. No es un hombre de convicciones; es un hombre de oportunidades. No es leal a un proyecto; es leal a su ambición.