Andrés Manuel López Obrador
Expresidente de México
Culiacán, Sinaloa, México. 15 de marzo de 2026
Reciba usted un saludo respetuoso
La historia política de México reconoce el papel que usted desempeñó durante una etapa decisiva de la vida pública nacional. Su gobierno marcó un periodo de intensos debates, transformaciones y definiciones que forman ya parte del juicio histórico que corresponde a la ciudadanía y al tiempo.
Sin embargo, la República vive hoy una nueva etapa institucional. México tiene actualmente una presidenta constitucional que encabeza el gobierno de la nación: la doctora Claudia Sheinbaum. En consecuencia, el momento político exige que la centralidad de la conducción pública recaiga plenamente en su mandato y en las decisiones que su administración determine para el país.
En las democracias consolidadas, el retiro prudente y el silencio institucional de quienes han ejercido la Presidencia constituyen una forma de respeto hacia el gobierno en funciones y hacia la estabilidad de las instituciones republicanas. Esa reserva fortalece el orden democrático y evita confusiones sobre quién ejerce la responsabilidad del poder público.
En días recientes, su convocatoria pública a realizar aportaciones económicas o donaciones en favor del pueblo de México reavivó una discusión que toca fibras profundas de nuestra realidad social. Su llamado evocó inevitablemente una comparación que muchos ciudadanos han señalado: que en México existen comunidades cuya pobreza es tan extrema que supera las condiciones que padecen muchas familias cubanas.
Basta mirar hacia los Altos de Chiapas, la Mixteca y la Sierra de Oaxaca, la Montaña de Guerrero o comunidades indígenas aisladas de la Sierra Tarahumara, donde pueblos como Chalchihuitán, Cochoapa el Grande, San Simón Zahuatlán o Coicoyán de las Flores enfrentan niveles de marginación que durante años han sido documentados como algunos de los más severos de América Latina. En esos territorios hay familias que viven sin agua potable, con desnutrición infantil persistente y con acceso muy limitado a servicios de salud y oportunidades económicas.
Esa realidad interpela al Estado mexicano y exige respuestas permanentes de las instituciones públicas. Pero también subraya que las convocatorias nacionales —especialmente aquellas que implican movilización social o solidaridad económica— corresponden institucionalmente a quien hoy representa a la nación y ejerce el mandato constitucional del Poder Ejecutivo.
Por ello, con respeto y sentido republicano, consideramos pertinente recordar que la representación política del Estado mexicano recae actualmente en la presidenta Claudia Sheinbaum. Fuera del ejercicio del cargo, ningún expresidente posee investidura institucional para convocar al pueblo de México a cruzadas de carácter nacional o humanitario.
El legado de los expresidentes, en muchas democracias, se fortalece precisamente a través de la prudencia, la distancia y el respeto a las nuevas etapas del país.
México vive su presente y construye su futuro bajo un nuevo liderazgo institucional. La fortaleza de nuestra democracia depende también de la claridad en los roles que cada actor público desempeña en su tiempo.
Reciba nuestra consideración respetuosa.
Atentamente
VOCES NACIONALES
Alvaro Aragón Ayala
