La inflación se desaceleró marginalmente durante la primera parte de este mes; sin embargo, tal comportamiento figura más efímero que permanente
El componente estacional y los subsidios a los combustibles permitieron que las presiones inflacionarias se aliviaran durante la primera quincena de abril; sin embargo, la incertidumbre por el encarecimiento sostenido y generalizado de los precios plantea el reto de que su contención pueda replicarse en periodos posteriores, cuestión que incluso desafía la labor del Banco de México (Banxico).
Durante la primera parte de abril el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) anotó una variación a tasa de anual de 0.12%, llevando así a la inflación general hasta 4.53%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Dato que figuró menor al registrado durante el mes de marzo, cuando el INPC se ubicó, a tasa anual, en 4.59 por ciento.
“La variación quincenal respondió principalmente al nuevo rebote en frutas y verduras, y en menor medida al aumento en vivienda, compensado parcialmente por la disminución estacional en las tarifas de electricidad ante el inicio de subsidios de temporada cálida”, explicó respecto a al alivio en la presiones inflacionarias el Departamento de Estudios Económicos de Banamex.
En ese sentido, el costo del tomate verde se desaceleró 26.86 por ciento, mientras que la electricidad vio aliviado su precio en un 14% y hasta el pago por servicio de transporte aéreo decreció 11. 65%, de acuerdo con lo expuesto por INEGI.
No obstante, la inflación general anual se mantiene por arriba del rango considerado objetivo por el Banco de México y no se espera que, al menos en este año, pueda posicionarse en tal parámetro, tal como lo considera el consenso de mercado a través de la Encuesta Citi de expectativas, en donde se sostiene que el INPC cerrará 2026 en 4.26%.
¿Posible que se replique el resultado?
Dado que el alivio en las presiones inflacionarias derivó de una política pública aplicada a los energéticos y los choques de oferta en frutas y verduras continúan presionando, no se espera que lo registrado durante la primera quincena de abril pueda replicarse.
“Pese a la ligera moderación en el indicador general y a las menores presiones en el componente subyacente, el balance de riesgos para la inflación se mantiene sesgado al alza. Ante la rigidez que ha mostrado la inflación subyacente, es poco probable que en las siguientes lecturas replique el comportamiento de esta quincena, por lo que se mantendría por encima del cuatro por ciento año contra año”, consideró en ese sentido el equipo de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex.
Incluso, si las tensiones geopolíticas vigentes en Medio Oriente se agudizan, tal escenario podría implicar que la inflación en México repunte de forma significativa, coincidieron analistas de mercado en su revisión al tema.
“La falta de resolución del conflicto en Medio Oriente ha mantenido los precios de materias primas energéticas elevadas desde marzo, y es probable que estos continúen presionados por un tiempo ante el daño en la infraestructura de la región”.

“La temporalidad, magnitud y dispersión de los efectos de este fenómeno sobre la inflación es todavía difícil de estimar, si bien las políticas de precios de gasolinas del gobierno federal han contenido parte del choque. Usualmente se asume que estos choques de oferta no implican en sí un fenómeno inflacionario permanente, sujeto a la credibilidad del banco central y a que las expectativas de precios estén ancladas”, postuló el equipo de Análisis y Estrategia de BX+.
El próximo paso de Banxico
Con la inflación mostrando una ligera disminución sería posible que el banco central mexicano impulse un recorte a su tasa de referencia en la próxima reunión de política monetaria; no obstante, el panorama anteriormente descrito plantea que retos para que dicha institución decida relajar más su postura al respecto.
“Banxico concluirá con su ciclo de bajas en su siguiente decisión. Pensamos que la autoridad monetaria seguirá caracterizando los choques en agropecuarios y energéticos como transitorios, además de que las señales para la actividad económica siguen siendo mixtas tras el resultado negativo en enero”.
“Lo anterior, en conjunto con el reciente respiro en el peso mexicano frente al dólar será clave para explicar un recorte adicional. Así, continuamos esperando menos 25 puntos base en la decisión del 7 de mayo, llevando a la tasa a 6.50 por ciento. Creemos que este será el nivel terminal para el actual ciclo de relajamiento”, adelantó la Dirección General Adjunta de Análisis Económico y Financiero de Banorte.
