La urgencia de normalizar los bancos de leche humana en México

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Aunque el Artículo 64 de la Ley General de Salud estipula la obligatoriedad de contar con al menos un banco de leche por estado en instituciones con servicios neonatales, la realidad aún dista del mandato legal.

Aline Gámez Quintana/ PACTO POR LA PRIMERA INFANCIA

Donar leche humana debería ser un proceso tan normalizado y promovido como la donación de sangre. No se trata simplemente de un acto biológico o de una elección de crianza; es una estrategia de salud pública que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte para las personas más vulnerables.

La evidencia científica en México es contundente: la leche humana reduce la mortalidad neonatal hasta en un 50%. Para un bebé prematuro, este “oro blanco” no es solo alimento, sino una intervención médica que previene infecciones y enterocolitis necrosante, patologías que suelen ser fatales en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN).

Donar leche humana debería ser un proceso tan normalizado y promovido como la donación de sangre. No se trata simplemente de un acto biológico o de una elección de crianza; es una estrategia de salud pública que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte para las personas más vulnerables.

La evidencia científica en México es contundente: la leche humana reduce la mortalidad neonatal hasta en un 50%. Para un bebé prematuro, este “oro blanco” no es solo alimento, sino una intervención médica que previene infecciones y enterocolitis necrosante, patologías que suelen ser fatales en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN).

Aunque el Artículo 64 de la Ley General de Salud estipula la obligatoriedad de contar con al menos un banco de leche por estado en instituciones con servicios neonatales, la realidad aún dista del mandato legal. Sin embargo, donde se ha cumplido, los resultados son ejemplares.

Un caso de éxito es el Hospital de la Mujer en Tabasco. Con una de las UCIN más grandes del sureste, este banco ha atendido a recién nacidos críticos y prematuros extremos. Los datos del propio hospital confirman que la leche pasteurizada mejora drásticamente el pronóstico de vida. Al ser el único en Tabasco y uno de los pocos en el sureste, este centro no es solo un servicio hospitalario, es un eje estratégico de supervivencia regional.

Implementar bancos de leche no es un lujo de países desarrollados, sino una deuda básica con la infancia. En México ya hemos comprobado su impacto, beneficiando a miles de recién nacidos y reduciendo la saturación en servicios críticos.

La leche viva está ahí, en la solidaridad de las madres; solo falta la voluntad política y administrativa para canalizarla. Invertir en bancos de leche es, en última instancia, invertir en el derecho humano más fundamental:  el derecho a sobrevivir.

Actualmente, todavía existen estados de la República que no cuentan con Bancos de Leche Humana. Ante esta ausencia, muchas mujeres que desean donar o recibir leche viva para sus bebés recurren a grupos de Facebook o de WhatsApp para solicitar este fluido vivo. 

Sin embargo, cuando la leche humana no pasa por protocolos adecuados de seguridad e higiene, existe el riesgo de transmisión de enfermedades, lo que representa un peligro para la salud de los recién nacidos.

Cumplir con lo que establece la ley para cuidar y proteger la vida de las infancias no debería ser una elección, sino un deber ser.

La donación de leche materna debe estar regulada y ser accesible a todo recién nacido que la requiera. 

Desde la Fundación Mexicana de Lactancia Humana A.C., fundación que forma parte del colectivo Pacto por la Primera Infancia, hemos alzado la voz durante los últimos tres años para visibilizar que estados como Yucatán, Campeche, Chiapas, Colima, Veracruz y Sinaloa, entre otros, no cuentan con Bancos de Leche donde se puedan realizar las donaciones siguiendo requisitos y protocolos de higiene necesarios para el manejo seguro de un fluido vivo como es la leche humana.

La leche humana salva vidas, pero para que llegue de forma segura a quienes más la necesitan, se requieren políticas públicas, infraestructura y voluntad institucional.

Aline Gámez Quintana

Directora de la Fundación Mexicana de Lactancia Humana A.C., fundación integrante del colectivo Pacto por la Primera Infancia.