Jorge Salcedo
México consolidará este año su nueva Política Nacional de Adaptación al Cambio Climático, nombrada ADAPTAMX, con la que busca invertir en prevención y resiliencia ante posibles desastres para evitar costos mucho mayores en la reconstrucción.
La Política Nacional de Adaptación es una propuesta que el país presentó en la reciente cumbre sobre el tema de la ONU como parte de su plan climático, conocido como NDC, para reducir vulnerabilidades frente a fenómenos climáticos extremos, con prioridad en poblaciones en riesgo.
El Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), quien coordina este desarrollo, explicó por escrito a El Sol de México que la nueva política plantea un financiamiento diversificado de programas existentes y a través del proyecto de readiness aprobado por el Fondo Verde para el Clima.
“Sequías, inundaciones, pérdida de infraestructura, afectaciones a la salud y a los sistemas productivos representan costos crecientes para las finanzas públicas y para la economía en su conjunto. Por eso, desde su diseño, ADAPTAMX reconoce a la adaptación no como un gasto adicional, sino como una inversión estratégica para reducir pérdidas futuras, proteger el desarrollo y fortalecer la resiliencia del país”, respondió la Coordinación de Adaptación al Cambio Climático y Ecología del INECC.
En concreto, ADAPTAMX traduce estos compromisos a mecanismos y estrategias claras con las que el gobierno de México podrá fincar responsabilidades, conseguir financiamiento y coordinar a los tres órdenes de gobierno para identificar las vulnerabilidades climáticas en el territorio, reducir el riesgo y atender desastres naturales considerando las pérdidas económicas, culturales y humanas.
La política también reconoce la relevancia de involucrar al sector privado y al sistema financiero como parte de una estrategia complementaria al financiamiento público mediante esquemas de cofinanciamiento y mecanismos de protección financiera.
“El desarrollo de un portafolio nacional de proyectos de adaptación, previsto en el readiness, permitirá contar con iniciativas bien estructuradas, alineadas a los ejes de la NDC 3.0 y listas para movilizar recursos de distintas fuentes”, agregó el INECC.
Preparar una respuesta al efecto acelerado del calentamiento global con mecanismos financieros, sistemas de monitoreo y gestión de riesgos es una necesidad urgente de acuerdo con el plan de México para reducir emisiones de gases de efecto invernadero; de no hacerlo, el impacto económico de la inacción será cinco veces el Producto Interno Bruto (PIB) nacional en lo que resta del siglo.
El enfoque de esta política considera la gestión integral del agua y las Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN por sus siglas en inglés) como ejes rectores para la adaptación, con un énfasis en la restauración de ríos y cuerpos de agua. De acuerdo con el INECC, esto permitirá regular las temperaturas extremas, reducir inundaciones, mejorar la calidad y disponibilidad del agua y sostener actividades económicas afectadas por el cambio climático.
El INECC enfatizó que el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres y el Quinto Informe de Evaluación del IPCC (AR5) coinciden en que el creciente riesgo por eventos climáticos extremos ante la falta de proyecciones del medio ambiente y la presencia de vulnerabilidades en el país, por lo que ADPATAMX buscará actualizar los Atlas de Riesgo y otros mecanismos de medición para prevenir emergencias como las recientes inundaciones en cinco estados del país.
El diseño de la política, señaló el INECC, “se desarrollará de manera progresiva y por fases con talleres en el territorio para la co-construcción y la validación de diagnósticos y priorización de medidas” y tendrá un enfoque de equidad, género y justicia climática. La primera etapa de este proceso contempla un análisis de riesgos, impactos y vulnerabilidades en el país, para luego alinear las medidas con los componentes de adaptación y de pérdidas y daños de la NDC 3.0”.
Finalmente, se definirán los arreglos institucionales, instrumentos financieros y un sistema de monitoreo, evaluación y aprendizaje, con indicadores que permitan medir de forma transparente cómo están avanzando estas acciones colectivas para ajustar la política en el tiempo.
La construcción de ADAPTAMX considera la participación de dependencias federales, gobiernos estatales y municipales, comunidades indígenas y locales, organizaciones de la sociedad civil, academia y grupos del sector privado a través de una mesa transversal de género, pueblos indígenas y grupos prioritarios, al igual que mediante “mecanismos territoriales y culturalmente pertinentes -incluidos procesos de consulta diferenciados- apoyados por los fondos Readiness del Fondo Verde para el Clima”.
Para dar seguimiento a estas acciones se prevé la creación del Sistema Nacional de Monitoreo, Evaluación y Aprendizaje (MEL) para traducir los marcos globales en indicadores nacionales que reflejen avances reales de la política. Este sistema trabajará de manera complementaria con el Sistema de Información y Análisis de la NDC (SIAT.NDC) para asegurar el impacto y trazabilidad de los compromisos climáticos de México.
”Puntualmente se aprovechará el proceso de ADAPTAMX para transformar el Atlas Nacional de Vulnerabilidad al Cambio Climático que actualmente no está orientando la priorización de acciones de adaptación al cambio climático en el territorio. Para ello, se requiere urgentemente transitar desde un enfoque de vulnerabilidad hacia un enfoque de riesgos por cambio climático, más coherente con los impactos observados así como los desafíos climáticos proyectados para distintos sectores y territorios”, afirmó el INECC.
