AMLO y Trump: el golpe a la democracia

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Jorge Ramos Pérez

Andrés Manuel López Obrador no es un demócrataDonald Trump tampoco lo es. Ambos, con sus particularidades, atacaron y siguen erosionando institucionesmarco legal y todo aquello que se les atraviese en su odisea para hacer su idea de país y del mundo, aunque con ello están asestando un golpe mortal a la democracia.

Lo que vimos al arranque del 2026 con la decisión de “secuestrar” al indefendible Nicolás Maduro, que montado en lo que sembró Hugo Chávez instauró una dictadura y quebró al país, fue una acción a todas luces ilegal, pero cuyas implicaciones para la democracia son letales porque el bravucón del barrio cercenó a otro gandalla.

Más allá de la duda sobre una captura pactada, sea con el propio Maduro o con Delcy Rodríguez, lo que sucede en Venezuela es otro golpe a la democracia. Si bien es entendible que no se le entregara el poder a Edmundo González, al que le robaron la elección en 2024, y tampoco a María Corina Machadopremio Nobel de la Paz, a quien el madurismo-chavismo le impidió ser candidata presidencial ese mismo año, al final de cuentas Delcy es cuero de la misma correa.

Michael J. Sendel, catedrático de ciencias políticas en la Universidad de Harvard, en su libro “El descontento democrático” (Debate 2023), escribió que “la división entre ganadores y perdedores envenena la política y la democracia. Desde los 80 y 90 las élites gobernantes impulsaron la globalización neoliberal que generó ganancias para quienes estaban en la cima y pérdida de empleos para otros”.

Y agregó que “Trump ganó sus primeras elecciones debido a la ira popular generada por desigualdades en renta y riqueza. Su promesa de construir el muro a lo largo de la frontera con México le ayudó a reafirmar la idea de soberanía, poder y orgullo nacional. La presidencia de Trump y su rastro de rencor proyectan una negra sombra sobre el triunfo de la democracia en Estados Unidos. Su elección fue un síntoma de la erosión de los lazos sociales y del deterioro de la situación de la democracia”.

Los agravios en los que Trump se apoyó para ganar, no se erradicaron, describió el politólogo de Harvard. El descontento democrático persiste y se enconó debido a factores como: la pandemia, el hiperpartidismo, la injusticia racial y la toxicidad de las redes sociales.

Frente a la globalización neoliberal surge el patriotismo, “un atavismo, un vano intento de huir del mundo abierto y despojado de fricción”, como un mero consuelo para los rezagados, de acuerdo con Sendel.

Ejemplo de esto es el Brexit de 2016, cuando Reino Unido abandonó la Unión Europea. La votación a favor del Brexit y del muro fronterizo fueron intentos de reafirmar la soberanía y orgullo nacionales.

“El Brexit y el muro fronterizo simbolizan una reacción adversa a un modo de gobierno tecnocrático guiado por el mercado, que había provocado desempleo, estancamiento de salarios, aumento de la desigualdad y cierta sensación irritante entre la gente trabajadora de que la élite la miraba con menosprecio”, estableció el estudioso de la ciencia política en Harvard.

Surgió un reconocimiento abierto y contundente de que el sistema capitalista global estaba amañado a favor de las grandes empresas y los ricos.

Y México no es ajeno al fenómeno que amenaza a la democracia en todos los flancos.

Andrés Manuel López Obrador se montó en cólera, quizá justificada, de un amplio sector de la población y, al mismo tiempo, en el valemadrismo de otro sector, posiblemente más amplio que el primero, pero que al optar por la inacción o la protesta desde la comodidad de su teléfono móvil en la sala de su casa, lo único que se logró fue exacerbar la vena autoritaria del régimen.

Las reformas constitucionales de 2024 y las que siguen, incluida la reforma electoral en ciernes, están construyendo un gobierno omnímodo que nos regresa a los años 40 y 60 del siglo pasado.

En resumen, lo que sucede en Venezuela es letal para la democracia, antes y después de la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026. Es letal lo que está haciendo Donald Trump en el mundo y en su propia nación. Y es letal para la democracia lo que está ocurriendo en México.

Pese a todo, sigamos adelante.

Punto y aparte

En diciembre del 2018, La Silla Rota documentó con base en una parte de un estudio que hizo el Consejo de la Judicatura Federal -hoy sustituido por un oscuro Órgano de Administración Judicial (OAJ), donde las renuncias de su personal están plagadas de moho maloliente- el nepotismo en el Poder Judicial federal, una de las armas que usó López Obrador para destruir y tomar por completo ese poder 

Ahora ha llegado a esta columna el documento completo que encabezó el entonces consejero Felipe Borrego.

El informe de Felipe Borrego Estrada data de 2017, titulado “Estudio sobre redes familiares y clientelares en el Consejo de la Judicatura Federal”, diagnostica y propone soluciones al problema en ese momento endémico del nepotismo en el Poder Judicial de la Federación de México.

El estudio reveló que un porcentaje significativo de funcionarios del PJF tenía familiares trabajando en la misma institución. Por ejemplo, hasta 2018, se encontró que el 48.6% de los jueces y magistrados habían contratado a algún familiar. En algunos circuitos judiciales, los porcentajes de servidores públicos con parientes alcanzaban hasta el 66.03%. Datos más recientes de 2022 indican que cerca del 49% del personal total del PJF tiene al menos un familiar dentro de la institución.

Las principales razones identificadas para hacer del nepotismo una práctica cotidiana incluían la falta de regulación adecuada con parámetros objetivos de contratación, la ausencia de criterios firmes para evitar adscripciones por parentesco, la permisividad institucional y un entendimiento inadecuado del principio de inamovilidad judicial. Además, el artículo 97 constitucional otorgaba a jueces y magistrados la facultad exclusiva de nombrar a su personal, por lo que al darles la mano se tomaron hasta el pie para la discrecionalidad y el establecimiento de redes clientelares.

Se tomaron medidas en los años siguientes y existen elementos para pensar que se avanzó, sin resolver por completo el problema. Sin embargo, fue una de las armas que usó AMLO para la captura del Poder Judicial.

El problema es que hasta ahora no se ven acciones en el Órgano de Administración Judicial y al titular que se impuso, Néstor Vargas, con nexos inocultables con el poder político, se le empieza a descomponer la oficina con renuncias, algunas ya ejecutadas, y otras en ciernes por situaciones poco claras que cuando se conozcan serán de escándalo.

¿Y qué han hecho contra el nepotismo? Ya se verá con los juzgadores electos…

Punto final

En diciembre varios columnistas, como Mario Maldonado, anticiparon que habrá cambios en el gobierno federal. ¿Será el mejor momento frente a la hecatombe Trump? Ya se verá… para no perder de vista.