Montserrat Maldonado
Durante tres días, la sede del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara, será sede de la iniciativa ciudadana para detener la violencia que se vive en México. Del 30 de enero al primero de febrero se llevará a cabo el Segundo Diálogo Nacional por la Paz, proyecto que nació luego del asesinato en Cerocahui, Chihuahua, de los sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, junto con el guía de turistas Pedro Palma, en junio de 2022.
Tras la primera edición que se llevó a cabo en 2023 en la Universidad Iberoamericana (Ibero) en el estado de Puebla, las y los organizadores del encuentro detallan que ahora el país se encuentra en una encrucijada histórica: o sigue administrando la violencia o avanza en estrategias que permitan la construcción de la paz.
En entrevista con El Sol de México, Jorge Atilano González, director ejecutivo del Diálogo Nacional por la Paz, destacó que en esta edición se busca asumir la tarea de construir la paz.
“Vamos a recuperar los aprendizajes de estos más de tres años y presentar las metodologías que se han llevado a cabo en ciertas entidades y que han tenido éxito para poder replicarlas en otras zonas”, dijo.
Uno de esos procesos, explicó Atilano, son los Buzones por la Paz, que consisten en la instalación de cajas físicas en lugares públicos, como iglesias o parques, para recibir de forma anónima información, mensajes de aliento y pistas sobre personas desaparecidas, ofreciendo un canal seguro para testigos que temen denunciar.
En noviembre de 2024, los buzones por la paz ayudaron a que Jaqueline Palmeros, madre de Jael Monserrat Uribe Palmeros, joven desaparecida desde 2020, encontrara los restos de su hija en el Ajusco, en Ciudad de México.
Atilano González declaró que otra práctica que ha mostrado resultados en entidades como Yecapixtla, Morelos y Ecatepec, en el Estado de México, son las unidades de búsqueda. Se trata de equipos especializados de la policía municipal y coordinaciones estatales, como la Célula de Búsqueda de Personas Desaparecidas, que trabajan directamente en la localización de personas desaparecidas, de la mano con familias, colectivos de búsqueda y otras autoridades para realizar recorridos, análisis de datos y acciones forenses, buscando activamente personas con vida.
“Otros ejemplos que han tenido buenos resultados son las mesas de reparación del daño que se han hecho en Coahuila, desde la Universidad Iberoamericana junto con la fiscalía del Estado. Se escuchan y reúnen víctimas y autoridades porque es a las primeras a las que se les debe tomar en cuenta para las acciones que se deben hacer en su beneficio”, detalló.
De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional de Búsqueda, en México hay 132 mil 226 personas desaparecidas y no localizadas.
“La paz no se decreta, se construye”
Para Ana Paula Hernández, coordinadora del Diálogo, la urgencia de actuar es por el bien de las juventudes del país y de las víctimas.
“Hoy más que nunca tenemos las claridades del Diálogo por la Paz en este país atravesado por la violencia, lo que tenemos que hacer es articular esfuerzos y voluntades con dos objetivos principales: abrazar el dolor de las víctimas y el segundo acompañar los sueños de la juventud”, comentó.
En entrevista con este diario, la coordinadora declaró que la paz no se decreta sino que se construye, y eso implica dialogar con todos.
“Uno de los retos grandes es cómo articulamos y cómo creamos estos espacios en donde sea posible encontrarnos para ser transformados por la conversación del otro, por la palabra del otro y a partir de ahí generar los acuerdos necesarios que nos lleven a acciones para frenar la violencia y reparar el daño ya hecho”, explicó.
Para la coordinadora, la violencia va más allá de las estadísticas. “No son solo homicidios y desapariciones, hablamos de vidas, sueños y futuros que nunca llegaron. Y no hay nada más urgente o nada que debería de ser más urgente para un país que preservar esas vidas, esos sueños y esos futuros”, sentenció.
El Segundo Diálogo Nacional por la Paz, el cual tiene prevista la asistencia de más de mil personas, constará de tres momentos principales: mirar las causas estructurales de la violencia; interpretar a partir de la recolección de metodologías que han funcionado en diferentes lugares del país, y actuar con una mirada de largo plazo y plural.
