40 horas, y más temas de agenda legislativa

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Ivonne Ortega Pacheco

No acaban de resolverse los asuntos de primera importancia para la vida de millones de personas en nuestro país, como la nueva legislación laboral, y el oficialismo ya está corriendo para imponer reglas electorales que refuercen un control sobre la forma en que se elige y se integran las autoridades en este país.

Desde Movimiento Ciudadano estamos preparados para la discusión de fondo de los temas que atañen al bienestar de las personas, pero debemos establecer prioridades, y cuidar que no se pasen por alto “detalles” que resulten perjudiciales en vez de beneficiar.

Es el caso, insisto una vez más, de la reforma laboral.

Con presión, con un trabajo si bien en la mayoría de las ocasiones no coordinado pero sí coincidente por parte de grupos de trabajadores y varios frentes políticos y sociales, el gobierno federal tuvo que acceder y una parte de la reforma ha pasado la primera etapa del proceso legislativo.

Esa primera parte constituye, creo, el principio de la lucha por los nuevos derechos laborales, empezando por un cambio en la duración de la jornada diaria. 

Por lo pronto, las 40 horas van quedando como punto de partida, aunque no en la inmediatez, sino que el oficialismo insiste en “patear la lata” hasta el final del sexenio, aceptando que ese derecho laboral se reconozca gradualmente, aunque grupos sociales y políticos, Movimiento Ciudadano entre ellos, insistamos en que debe ser de una ve: 40 horas, ahora.

Pero la letra pequeña de esa reforma incluye detalles como la permanencia de un solo día de descanso a la semana, cuando lo lógico y lo planteado originalmente es que los días de descanso semanales se definen en dos. ¿Acaso esto obedece a pactos con las organizaciones patronales? ¿En dónde quedó el progresismo?

A esta “mochada” de los días de descanso obligatorios debemos agregar el cambio que se hizo en cuanto a las horas extra. Actualmente se reconoce que a partir de la hora extra número 9, se paga el doble, pero con la reforma esto cambia hasta la hora número 13; es decir, hay una afectación para las personas trabajadoras.

Hay ocasiones en que los negocios o personas empleadoras piden a las personas trabajadoras “ser solidarios con la empresa” y las horas extra se prestan en ocasiones a simulación porque se pagan con producto o se intercambian por algún otro beneficio, cuando debieran ser pagadas.

Creemos desde Movimiento Ciudadano que hay que dar la batalla para seguir presionando y que la nueva generación de derechos laborales en verdad favorezca a las personas trabajadoras, pero no que se les dé gato por liebre.

Reforma electoral

Desde su podio mañanero, la presidenta Sheinbaum ha adelantado que enviará su propuesta reforma electoral, que se ha vuelto al parecer la prioridad de su gobierno, incluso sobre asuntos tan trascendentes como la manera de abordar y combatir el brote de sarampión, enfermedad que había sido erradicada en nuestro país.

Desde Movimiento Ciudadano asumimos nuestra responsabilidad con la ciudadanía que nos ha dado su confianza, y con los derechos que hoy existen; siempre con una visión progresiva y no regresiva como pretende el oficialismo en más de una ocasión.

Dos puntos, al menos, pondremos sobre la mesa, llegado el momento. Que el voto se vuelva universal y obligatorio, y que se otorgue el derecho de votar a las juventudes a partir de los 16 años.

¿Por qué el voto universal y obligatorio? Porque en el contexto social actual se hace cada vez más necesaria la participación de las personas en la elección, ratificación e incluso revocación del mandato de las autoridades, lo que revestiría de una mayor legitimidad a las personas que resulten electas, y les daría una fuerza democrática para beneficio de la sociedad.

¿Y por qué el voto de las juventudes desde los 16 años? Sencillamente, porque el deber cívico debe ser un camino de ida y vuelta: si hay conductas que revisten responsabilidad incluso penal a partir de esa edad, entonces por congruencia se les puede otorgar el deber y el derecho de participar en elecciones.

Esto es parte de la agenda democrática naranja, y desde luego entraremos al debate y a la discusión, pero reitero: hay que darle prioridad a la atención de los temas urgentes para la ciudadanía.