Javier Báez
La humanidad está a las puertas de un hito histórico. Tras décadas de espera, la misión Artemis II de la NASA llevará nuevamente a una tripulación humana a las inmediaciones de la Luna.
Sin embargo, más allá de la potencia de los cohetes y los cálculos orbitales, hay un desafío logístico que ocurre en el interior de la cápsula Orion: ¿Cómo alimentar a cuatro personas en el vacío profundo sin cocina ni refrigerador?
La NASA dio a conocer el menú que acompañará a Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. No se trata solo de nutrición, sino de una obra maestra de la ingeniería alimentaria diseñada para sobrevivir a las condiciones más extremas del sistema solar.
¿Cómo se transportará la comida en la nave espacial a la Luna?
A diferencia de la Estación Espacial Internacional (EEI), donde los astronautas disfrutan de suministros frescos periódicamente, la nave Orion es una cápsula de espacio limitado. En Artemis II, no hay refrigerador ni congelador. Cada gramo cuenta y cada caloría debe ser estable a temperatura ambiente.
Para resolver esto, los científicos de alimentos del Centro Espacial Johnson han seleccionado 189 productos individuales.
La mayoría son alimentos termoestabilizados (cocinados a altas temperaturas para eliminar microorganismos) o liofilizados (deshidratados al vacío), que recuperan su textura al añadirles agua caliente a bordo.
La comida elegida, es fácil de preparar y consumir en condiciones de mircrogravedad, y también, se minimiza el riesgo de migajas que pueda producir.
La comida requiere hidratación, con agua potable que proviene del dispensador de la nave, pero que no todo el tiempo está disponible. Momentos muy específicos en los que no se puede utilizar: en el lanzamiento y aterrizaje.

¿Qué platillos comerán los astronautas de la Artemis II?
Uno de los datos más curiosos del menú es la presencia de 58 tortillas de harina. En el espacio, el pan convencional es un peligro: las migas flotan y pueden ser inhaladas por los astronautas o arruinar los delicados circuitos de la nave. Las tortillas, en cambio, son compactas y seguras.
Otro fenómeno fascinante es la pérdida del gusto. En microgravedad, los fluidos corporales suben a la cabeza, provocando una congestión similar a un resfriado eterno que reduce la capacidad de saborear la comida.
Para combatir este “embotamiento” sensorial, la NASA incluyó cinco tipos de salsas picantes y condimentos intensos para que la comida no resulte insípida y los astronautas mantengan el apetito.
En cuanto a las bebidas, el control es estricto por el peso del agua: cada tripulante tiene derecho a solo dos bebidas con sabor al día, incluyendo su café matutino.

¿Cuál es la comida favorita de los astronautas del Artemis II?
Comer no es solo una necesidad biológica; es un alivio psicológico. Los astronautas de Artemis II participaron en extensas pruebas de sabor antes de la misión para elegir sus platos favoritos.
El menú incluye desde ensalada de mango y macarrones con queso, hasta postres como pudín de chocolate y galletas, diseñados para ofrecer consuelo emocional cuando se encuentren a miles de kilómetros de la Tierra.
Lo que aprendamos con la dieta de Artemis II sentará las bases para las futuras misiones a Marte. La eficiencia de este sistema de alimentación inclusivo y compacto demuestra que, para conquistar el espacio, primero hay que conquistar la cocina.
La misión no solo pondrá a prueba la resistencia humana, sino también nuestra capacidad de llevar los sabores de nuestro mundo a la frontera final. El próximo gran salto de la humanidad se dará con una tortilla en la mano y la vista puesta en las estrellas.
