El Centro de Recursos Genéticos de la Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), bajo la dirección del doctor Antonio Pacheco Olvera, doctor en Biotecnología Agropecuaria, encabeza una investigación crucial sobre la diversidad fenotípica y la resistencia genética de 25 poblaciones de chiles silvestres y criollos, recolectados en diversos estados de la República Mexicana.

La investigación destaca al chile chiltepín (Capsicum annuum) como el ancestro de la mayoría de las variedades consumidas hoy en día. Según Pacheco Olvera, el valor de estas poblaciones radica en su pureza química y biológica: “El chile silvestre es el pariente o el ‘papá’ de los chiles cultivados; tiene características más diversas, mayor resistencia y propiedades más medicinales y naturales. A diferencia de los cultivados, estos no dependen de fertilizantes ni químicos que alteren su composición”.

El estudio, que analiza el efecto de los niveles de sombra en plantas recolectadas in situ, ha revelado resultados preliminares prometedores:
• Resistencia natural: Se han identificado poblaciones con inmunidad natural a plagas que afectan severamente la producción agrícola en Sinaloa.
• Potencial de mejoramiento: Estos genes de resistencia pueden transferirse mediante cruzas a chiles comerciales (como el serrano o jalapeño) para crear variedades más robustas.
• Longevidad extraordinaria: La investigación ha documentado plantas de chile silvestre en la sierra con hasta 50 años de vida, lo que demuestra un potencial productivo perenne frente a los ciclos cortos de la agricultura comercial.

Pacheco Olvera lanzó una alerta sobre la pérdida del patrimonio genético de México. Debido a la construcción de presas, caminos y la expansión de la mancha urbana, muchos de los sitios de recolección originales han desaparecido: “Muchas poblaciones de chiles silvestres y chiltepines ya no existen en sus hábitats naturales. Esa diversidad está en riesgo; por ello, nosotros almacenamos y conservamos la semilla, renovándola año tras año para evitar su pérdida”.

Actualmente, el laboratorio resguarda alrededor de 100 poblaciones de tres especies distintas. La semilla se renueva bajo estrictos controles de humedad y temperatura para garantizar su viabilidad, la cual puede alcanzar hasta los 15 años en condiciones óptimas.

Más allá de la teoría, el proyecto ya ofrece asesoría a productores sinaloenses para optimizar el cultivo de chile silvestre bajo malla sombra, seleccionando los morfotipos que mejor se adaptan a las altas temperaturas de la región. Asimismo, el Centro funciona como un semillero de talento, donde estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado desarrollan tesis enfocadas en asegurar la soberanía alimentaria del país.

