Alvaro Aragón Ayala
La Universidad Autónoma de Sinaloa alcanzó la emblemática cifra de 153 años de existencia. No obstante, el aniversario no es una acumulación de calendarios, sino la consolidación de una victoria institucional frente a la adversidad más severa de su historia moderna. En el epicentro de este renacimiento yergue la figura del Rector Jesús Madueña Molina, quien rebasó la administración ordinaria y la convertió en un ejercicio de liderazgo providencial y resiliencia estratégica.
En sus 153 años el destino puso a prueba la estructura misma de la Máxima Casa de Estudios cuando implosionó un conflicto financiero de dimensiones estructurales: una doble nómina -activos y jubilados- amenazaba con devorar el futuro de miles de trabajadores y sus familias y la viabilidad operativa de la institución. En este escenario, donde otros optarían por la parálisis o la entrega de la autonomía, el Rector Madueña Molina emergió como el gestor de resiliencia que la universidad demandaba.
Así, lejos de la retórica vacía, implementó el proyecto “Con Visión de Futuro”, una hoja de ruta que busca la proyección internacional de la institucion y extirpar el problema financiero. Con un temple de acero, transformó, pues, la crisis en una oportunidad para crear la Reforma Integral, institucionalizando el Fideicomiso Pro-Jubilación, una herramienta técnica de vanguardia que garantiza la seguridad social y la certidumbre económica.
Gobernar la UAS en medio de una tormenta financiera requiere una autoridad moral inquebrantable. El Rector no buscó el refugio de la oficina, sino el respaldo de las bases. A través de una Consulta Universitaria y una Consulta Sindical (SUNTUAS), el proyecto de salvamento recibió la certificación y el sello de la democracia académica.
Claro. El camino hacia la estabilidad no está exento de espinas. Es imperativo señalar la alharaca provocada por un grupo minoritario de jubilados que, extraviados en una zona pantanosa de intereses ajenos, intentan frenar el rescate institucional. Este sector, movido por la politiquería y la desinformación, pretende sabotear el bienestar colectivo en aras de agendas externas.
Sin embargo, ante las calumnias y la difamación desplegada por el grupo minoritario externo, el Rector ofrece transparencia y dignidad y extiende la mano amiga, navegando con pulso firme, sin mancharse, sobre el fango de la denostación para mantener a la universidad a salvo de las fuerzas que buscan su debilitamiento.
Jesús Madueña Molina ha demostrado ser el arquitecto de la identidad contemporánea del Alma Mater. Su perfil combina tres aristas fundamentales que definen al Rector perfecto:
1.Excelencia y Visión: mantiene los indicadores académicos en la cúspide nacional mientras sanea las finanzas.
2.Amor a la Institución: Su entrega no es burocrática, sino vocacional; sostiene un compromiso vital con la autonomía que define a la UAS.
3.Integridad Incorruptible: Actúa como el custodio de la academia y la ciencia, rechazando presiones externas que pretendían vulnerar la soberanía universitaria.
Hoy, la UAS se proyecta. Bajo la guía de Jesús Madueña, la universidad ha pasado del riesgo de la quiebra a la certeza de la trascendencia. La historia recordará el 153 aniversario como el año-periodo en el que un hombre, con amor y entrega, rescató el patrimonio intelectual y científico de Sinaloa. Como reza la antigua fórmula académica, el legado de esta gestión se resumirá en un deseo que hoy es realidad palpable: ”Vivat, Crescat, Floreat” (Que viva, que crezca y que florezca).
Por su valentía ante la difamación y su pericia técnica ante el déficit, la comunidad universitaria reconoce en su Rector al líder que, en el momento más oscuro, supo conducir “Ad Astra per Asperas” -hacia las estrellas a través de las dificultades- a la institución ¡Larga vida entonces a la Universidad Autónoma de Sinaloa y reconocimiento pleno a su Rector!
