La CNTE reflejo del iceberg educativo: malestar más allá de un plantón

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La movilización de la CNTE es solo la punta del iceberg de los diferentes pendientes y problemas que hay en materia educativa: han estallado otros conflictos con demandas de mejoras salariales y condiciones laborales dignas.

Rodolfo Bautista García
/ Instituto Mora

La Asamblea Nacional Representativa de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), decidió, el pasado 16 de mayo, que todos los contingentes del magisterio disidente estallarían una huelga nacional este 1º de junio e instalarían un plantón en el Zócalo capitalino. Esta acción no es un hecho aislado si consideramos que el conflicto entre el gobierno y la CNTE se arrastra desde 2013 con la Reforma Educativa de Peña Nieto y, ha continuado bajo la administración de la 4T.  

Desde su llegada en 2018, el gobierno de la 4T asumió diez compromisos con el sector educativo. Cinco de ellos resultan especialmente relevantes porque se relacionan con los trabajadores de la educación

  • Fortalecer las escuelas normales y la Universidad Pedagógica Nacional para actualizar y mejorar la calidad de la educación.
  • Cancelar la reforma educativa y detener las afectaciones laborales y administrativas de las que ha sido objeto el magisterio nacional.
  • Elaborar un plan educativo que mejore la calidad de la enseñanza donde participen maestros, padres de familia y expertos.
  • Respetar la independencia y autonomía del magisterio.
  • Retomar la propuesta de educación de cada entidad e impulsar la educación indígena con pleno respeto a sus formas de organización. 

Sin embargo, los avances en los compromisos son magros: la reforma de 2013 fue sustituida, pero la CNTE denuncia que conserva varios elementos de control laboral y administrativo, a la vez que se mantiene una relación estrecha con el sindicalismo oficialista.

El presidente López Obrador prometió revalorar la labor magisterial. Como explican González Ortega (2021): “La revalorización docente forma parte del discurso asumido por la política educativa en nuestro país desde 1992 (…) sin embargo, se percibe utópica toda vez que en el discurso y la norma se manifiesta, pero en la realidad no se advierte.” 

El Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica de 1992 definió seis aspectos para esa revalorización: formación, actualización, salario profesional, vivienda, carrera magisterial y el aprecio social por el trabajo docente. Por lo que la revalorización magisterial es un concepto históricamente incumplido.  

Si revisamos el pliego petitorio de la CNTE 

  • Abrogación de la reforma educativa-laboral de EPN-AMLO.
  • Abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007
  • Aumento salarial de 100%
  • Basificación universal
  • Desaparición de la USICAMM —órgano administrativo desconcentrado, adscrito a la Secretaría de Educación Pública. Tienen como misión normar los procesos de selección para la admisión, promoción y reconocimiento de las maestras y los maestros
  • Atención a las necesidades de salud, vivienda y educación para la población. 

Algunas demandas encajan en los seis aspectos de la revalorización magisterial. Aumento salarial y basificación —ligadas a carrera magisterial cuyo equivalente en la actual política educativa es Promoción Horizontal— y en parte las demandas de vivienda y salud. Otras en cambio van más allá del campo educativo, sino que se relacionan con el régimen de pensiones y seguridad social como es el caso de la abrogación de la Ley del ISSSTE. Esta amplitud de demandas evidencia que el problema educativo no se reduce a la cuestión salarial o de formación, sino que involucra la concepción de la educación y el modelo de protección social. 

  • La movilización de la CNTE es solo la punta del iceberg de los diferentes pendientes y problemas que hay en materia educativa. En meses recientes han estallado otros conflictos que, aunque surgieron en instituciones diferentes, compartían un denominador común: demandas de mejoras salariales y condiciones laborales dignas. Así como, exigencias presupuestales y debilitamiento de los canales institucionales de negociación:
  • Los estudiantes del Politécnico que exigen la destitución “inmediata” de su director general, Arturo Reyes Sandovaly la asignación de un presupuesto extraordinario

La diversidad de actores movilizados —magisterio, estudiantes, sindicatos universitarios— no es una coincidencia, sino que refleja una tensión entre el discurso gubernamental que prometió dignificar la educación y una realidad de recursos insuficientes y canales de diálogo erosionados.

El gobierno federal anunció recientemente un aumento salarial del 9% para el magisterio, pero su aplicación será escalonada y combina prestaciones y “reconocimiento al salario”, Dos problemas permanecen: 

  • No se precisa en qué medida el aumento impacta en el salario base y que parte queda en percepciones no integradas
  • La fragmentación del sistema impide ver con claridad a cuántos y quiénes beneficia realmente este aumento —distintos regímenes de contratación, profesores con y sin carrera magisterial, etc.— 

Por lo tanto, la queja del magisterio no es solo por el monto del aumento, sino su impacto real en la jubilación. La Ley del ISSSTE de 2007 estableció un esquema de pensiones que, en la práctica, desvincula parcialmente la pensión del último salario. La USICAMM, a su vez, regula la asignación de plazas y la promoción, lo que ha contribuido a la precarización y a la falta de basificación. Por lo que, existe nudo entre política salarial, control administrativo y régimen de seguridad social.

A más de diez años del inicio del conflicto con la CNTE y a casi seis de la llegada de un gobierno que se define como progresista, las demandas medulares del sector educativo no solo no se han resuelto, sino que se han ramificado hacia nuevos actores. La revalorización magisterial sigue siendo un significante vacío, y el pliego de la CNTE, lejos de ser un catálogo de reivindicaciones aisladas, funciona como un espejo que refleja las insuficiencias de la política educativa. La huelga del 1.º de junio no es, por tanto, un episodio más: es la manifestación concentrada de una deuda que el sistema político-educativo arrastra desde hace décadas y que la Cuarta Transformación aún no ha saldado.

Referencias

González Ortega, B., Sánchez Sánchez, I. E., González Ortega, B., & Sánchez Sánchez, I. E. (2021). La utopía de la revalorización docente. Dilemas contemporáneos: educación, política y valores, 9(1). https://doi.org/10.46377/dilemas.v9i1.2846